¿Jesús o Yeshúa?

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El nombrar a Dios para muchos seres humanos es una necesidad, pero al mismo tiempo genera inquietud; por ejemplo, los cristianos anglosajones sienten escrúpulos para poner a sus hijos nombres como Jesús, Emanuel, Salvador... 

La Biblia, al usar expresiones que intentan invocar o evocar a la divinidad, suele partir de un concepto presente en el lenguaje común, ya que la comunicación requiere que exista un conocimiento del mundo compartido. Por ejemplo: Rey de reyes, Señor de señores, Señor de los ejércitos, Dios Padre, el Altísimo... 

Las distintas maneras de nombrar a Dios están asociadas a las formas en que se concibe la idea de la divinidad. Hasta tal punto es relevante cómo nombramos a Dios que para algunos esto se ha convertido en motivo de controversia doctrinal entre los propios cristianos que defienden una misma fe.

Con tal de dar pie a una conversación informada sobre este tema, Café Hispano avanza en exclusiva Los nombres de Dios en la Biblia hebrea, un artículo del doctor en Medicina, licenciado en Filología Hebrea y actual profesor de la Facultad de Teología de la Universidad Adventista de Chile (UNACH), Ramon-Carles Gelabert Santané. Este artículo se publicará a finales de año en la revista Bíblico-Teológica de la UNACH, Advenimiento.

 

Los nombres de Dios en la Biblia hebrea

 

En la actualidad algunas personas proponen que nombrar a la divinidad que invocamos los cristianos con la palabra ‘Dios’ pudiera ser una incorrección, ya que la palabra ‘Dios’ derivaría entre otras de Zeus, divinidad máxima del panteón griego. De este asunto en particular trataremos más adelante en un anexo. No obstante, por mor de clarificar el uso de palabras del lenguaje común humano para referirnos a la divinidad, es pertinente realizar un somero repaso a algunas de las distintas palabras que la Biblia hebrea usa para mencionar o evocar a la divinidad. Algunos consideran que las palabras a las cuales vamos a tratar son el “nombre” de Dios, puede que ello sea posible, pero no disponemos de suficiente información en las Santas Escrituras como para poder afirmar con plena seguridad tal extremo. Lo que sí sabemos es que con estas palabras, que a continuación intentaremos describir sucintamente, son con las que era invocada la divinidad entre el pueblo hebreo, y dentro de este pueblo debemos incluir al judío que cambio la historia de la humanidad, a Jesús de Nazaret hijo de José y de María, verdadero Dios y verdadero hombre (1 Juan 4: 2-3; 2 Juan 1: 7; credo del Concilio de Nicea, 325 d.C.).

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