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 <title>Spectrum Café Hispano - Escuela Sabatica</title>
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 <title>Y, ¿si el Génesis fuera feminista?</title>
 <link>http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2008/09/05/y_si_el_g%C3%A9nesis_fuera_feminista</link>
 <description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pandora, y la mitología griega&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;
En la mitología griega, Pandora fue la primera mujer, hecha por orden de Zeus como parte de un castigo a Prometeo por haber revelado a la humanidad el secreto del fuego. Zeus se enfureció y ordenó la creación de una mujer que fue colmada de virtudes por los dioses. Hefesto la moldeó de arcilla y le dio forma; Atenea le dio su ceñidor y la engalanó. Las Gracias y la Persuasión le dieron collares, las Horas le pusieron una corona de flores y Hermes puso en su pecho mentiras, palabras seductoras y un carácter voluble.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zeus además le dio un ánfora a Prometeo diciéndole que contenía innumerables tesoros. Prometeo que no se fiaba de Zeus le dio a su hermano Epimeteo el ánfora para que la guardara cerrada y le mandó que no la abriera. Además Prometeo advirtió a su hermano que no aceptara ningún regalo de los dioses, pero Epimeteo, haciendo caso omiso del consejo de Prometeo, cuando vio a Pandora, se enamoró y luego la tomó como esposa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pandora que era muy curiosa, mientras Epimeteo dormía, abrió la ánfora, de dentro de ella salieron todos los males que corren hoy por la tierra: la vejez, la enfermedad, la fatiga, la locura, el vicio, la pasión, la plaga, la tristeza, la pobreza, el crimen, etcétera. Pandora, cuando se dio cuenta de lo que había hecho, cerró el ánfora justo antes de que la Esperanza también saliera. Y corrió hacia los hombres a decirles que no estaba todo perdido que aún les quedaba la esperanza. Por dicha razón se dice que la esperanza es lo último que se pierde.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Según Robert Graves (1895-1985), el erudito y literato inglés, estaríamos ante la versión griega de la Eva bíblica, puesto que Pandora también es considerada como la primera mujer. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Eva, y el relato del Génesis&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;
Los antiguos imponen a la mujer la culpa de todos los males de la humanidad, los helenos ven a Pandora como la que abre el ánfora, los cristianos es Eva la que alarga la mano para tomar la “manzana”. A fuer de sinceros pareciera que los cristianos leen el relato del Génesis bajo la misma óptica con la que leen el mito de Pandora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los mitos griegos han conformado todo un modo de pensar que ha influido en todos los ámbitos de la tradición judeocristiana, hasta tal punto que han deformado las lecturas del texto bíblico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El capítulo 2 de Génesis narra el segundo relato de la creación, en el se explican los primeros actos del hombre en esta Tierra. El hombre, Adán, parece estar satisfecho con su hogar, el Edén, tiene una ocupación extraordinaria, poner «nombre a toda bestia, a toda ave de los cielos y a todo ganado del campo…» (Génesis 2: 20). Adán daba nombre a los seres vivos, esta acción para un semita lleva toda una carga de sentido, dar nombre significa que los conoce, los ama… en definitiva, goza de una vida en plenitud. Sin embargo, a pesar de que Adán parece gozar de todo lo que fuera deseable y necesario, el Eterno piensa que «no es bueno que el hombre esté solo…» (Génesis 2: 18).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mujer no aparece en el segundo relato de la Creación por deseo o petición del hombre, sino porque Dios considera su presencia imprescindible para el hombre, la presencia de la mujer es una iniciativa de Dios y solo responde a su eterno designio soberano. Dios sabe que el hombre está solo, es decir, en el huerto del Edén hay seres vivos (plantas, animales) que son capaces de sentir de relacionarse, y además está el mismo Dios… Pero nadie puede compartir la vida de Adán como su igual, es en este sentido que Adán está solo. Dios sabe que a medio o largo plazo esa situación vendrá a producir frustración y desencanto en Adán, el plan de la creación no podía alcanzar la plenitud, no estaba completo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dios ve a Adán frente a un vacío, desvalido… La mujer, Eva, es por esencia y naturaleza quien va a rescatar a Adán de esa situación a la que se vería abocado sin remedio. Es así que viene a ser «ayuda idónea», un ser fuerte, Eva, que ayudará al que está solo, Adán, al que por sí mismo no puede completar el plan de la creación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un poco más adelante el relato genesiaco dirá: «Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne» (Génesis 2: 24). ¡Qué afirmación tan extraña para un texto escrito por un semita! Rebeca debe abandonar Arán para ser desposada con Isaac. Lea y Raquel al casarse pasan a ser del clan de Jacob, y dejan de pertenecer al clan de Labán, su padre. En el mundo del Próximo Oriente Antiguo es siempre la mujer que deja «a su padre y a su madre».&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;	Si se acepta que la culminación de la creación es el ser que fue creado en último lugar, el ser humano (Génesis 1), siguiendo este razonamiento y teniendo en cuenta la lectura del segundo relato de la creación (Génesis 2), el último ser que fue creado es la mujer, Eva, por lo tanto ella sería el clímax de los actos creadores del Eterno. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;	La creación de la mujer utilizando una parte del cuerpo del hombre, pone de relieve la íntima unión de ambos desde su misma creación. La alegría del hombre al verse ante una igual a él, queda recogida en el versículo 23: «…¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!» (El hebreo juega con la palabra ´îš, “hombre”, “varón”, y su femenino ´iššâ, “mujer”, “varona”). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Adán cae en un sueño profundo, no se le permite ver, asistir, a la creación de la mujer, pero intuyó que había salido de él, que era igual a él. Adán fue “modelado” (yäcar) por Dios, fruto del trabajo de un artesano, un alfarero que modela un vaso o una jarra; en cambio Eva fue “construida” (Bänâ), también por Dios, pero como el diseño y ejecución de un arquitecto que construye un templo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Así fue en el Edén, pero el orden establecido por la divinidad se subvierte a raíz de que el pecado entra en este mundo, y la que era la culminación de la creación, pasa a ser subyugada; la que era la igual de Adán, es puesta en situación de inferioridad… De forma que se trastorna, se hecha a perder, todo el plan de la creación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Satanás en el huerto no empieza por tentar al más débil de la pareja humana, Eva, antes al contrario, lanza su ataque contra la «ayuda idónea», a aquella que debía ser la fortaleza de Adán.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;A modo de conclusión&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;
Es cierto que la humanidad caída ha relegado a la mujer, así nos lo cuenta el mito de Pandora. Tan es así que el plan de la creación el ser humano lo ha corrompido de tal forma que incluso aquellos que deseamos servir al verdadero Dios, impedimos que las mujeres sirvan con todos sus dones a la iglesia de Cristo. ¿Por qué las mujeres en nuestras iglesias no son las iguales de los hombres? Es que, acaso el apóstol Pablo no dejó escrito: «Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; –y a continuación afirma:–  no hay hombre ni mujer…»? El texto citado de la epístola a los Gálatas 3: 18, tiene sus paralelos en Romanos, donde el apóstol afirma «…no hay diferencia entre judío y griego…» (10: 12), aquí se ve claramente que este enfático «no hay» se refiere a las diferencias de trato que Dios dispensa a todos los seres humanos –«…pues el mismo que es Señor de todos,… ya que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo» (10: 12-13)–, y el otro paralelo lo leemos en Colosenses, que supone la declaración más radical a favor de la igualdad de todos los seres humanos ante Dios: «…donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni extranjero, esclavo ni libre, sino que Cristo es el todo y en todos».&lt;br /&gt;
	Si Dios quiere la salvación de todos los seres humanos, por tanto se incluye a las mujeres. ¡Cómo algunos hombres, y también algunas mujeres, se atreven a llamar “profano” o “impuro” el imponer las manos para el ministerio pastoral a las mujeres a las que el Espíritu Santo ha concedido dicho carisma! Aquellas a las que Dios “ha hecho limpias” ningún hombre puede atreverse a llamarlas impuras, a menos que quiera arriesgarse a «estorbar a Dios» (ver Hechos 11: 5-17, Pedro en Jope recibe la visión, bautismo de Cornelio en Cesarea). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;	«Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así» (Mateo 19: 8). Y los que viven en la esperanza de un mundo nuevo… un nuevo Edén, no pueden por menos que empezar por la fe a vivirlo ya. Desde ahora ya no es posible “repudiar” a las mujeres a las que el Espíritu Santo a concedido el don de ser pastoras de la iglesia, porque sino estaremos repudiando los dones que el Hijo de Dios ha concedido a su esposa, la iglesia, los dones que han sido dados para edificar el cuerpo de Cristo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Fuentes:&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;TELLERÍA, J. M. «La aparición de la mujer». Aula7, diciembre 1991, págs. 7-12.&lt;br /&gt;
FERNÁNDEZ, M. Sexualidad: una perspectiva cristiana. Barcelona: Aula7activa (próxima edición).&lt;br /&gt;
VON RAD, G. Teología del Antiguo Testamento. 8ª ed. Salamanca: Sígueme, 2000.&lt;/p&gt;
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 <comments>http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2008/09/05/y_si_el_g%C3%A9nesis_fuera_feminista#comments</comments>
 <category domain="http://spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Fri, 05 Sep 2008 07:33:09 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Ramon-C. Gelabert</dc:creator>
 <guid isPermaLink="false">935 at http://spectrummagazine.org</guid>
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 <title>De la insensatez a la fe: el apóstol Pedro</title>
 <link>http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2008/08/18/de_la_insensatez_la_fe</link>
 <description>&lt;p&gt;Al escribir este artículo experimento una gran alegría.  Es como un viaje, sé de dónde estoy partiendo, pero sé que me espera un recorrido lleno de descubrimientos y encuentros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta lección titulada “De la Insensatez a la Fe: el apóstol Pedro”, lo cual habla de transformación, me siento invitada a recorrer diferentes rutas y paisajes.  Viajemos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nuestro mapa de viaje nos muestra diferentes lugares.  Vamos a explorar dos de ellos:&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;La transformación de Simón en Pedro.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;El lugar de las emociones en la vida cristiana.&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;Comienzo mi exploración reflexionando sobre la transformación de Simón en Pedro.  Al comienzo de la lección se pone énfasis en la emotividad de Pedro y se la vincula con sus “muchas equivocaciones”.  Se afirma que “las emociones son una parte importante de la vida cristiana, pero no la más importante”, y que “lo que sentimos no es la prueba final de qué es la verdad”.  Estas declaraciones forman parte de la tradicional actitud de la iglesia de desvalorizar las emociones y de privilegiar la racionalidad.  ¡Es como si se dijera que el hemisferio izquierdo del cerebro es más importante que el derecho!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me gusta pensar, sin embargo, que el apóstol no pudo llegar a ser Pedro sin antes ser Simón, el pescador impulsivo y emotivo.  ¡Sólo Simón podía llegar a ser el apóstol Pedro!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta lectura me permite vislumbrarme como una totalidad, y descubrir la transformación que es posible en mí cuando acepto y reconozco mis sombras además de mis luces.  Sólo cuando reconozco mi debilidad, mi fragilidad, puedo desear iniciar un camino de crecimiento, y también puedo ser tolerante con las debilidades que veo en los demás.  Soy intolerante cuando me creo superior a los demás, y sólo puedo sentirme superior cuando dejo de ver mi humanidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al comienzo aparece el carácter decidido, impulsivo y presto a la acción de Simón, que está dispuesto a dejar su casa y su trabajo para seguir a Jesús, el Maestro itinerante.  Al final de la historia de la pasión de Cristo, Pedro está dispuesto a hacer prevalecer sus razones, incluso con la fuerza.  Su impulsividad permanece, como cuando corta la oreja del siervo del centurión.  Y sus miedos no lo abandonan después de su transformación, lo que lo hizo objeto de la crítica de Pablo, que lo llamó “hipócrita” (Gál. 2:11-14).  &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pedro es, al mismo tiempo, ingenuo y temeroso, así como honesto, hasta llegar al arrepentimiento más sincero (Mateo 26:75).  Es apasionado, perceptivo, con un alto sentido de justicia (según sus esquemas), orgulloso y humilde a la vez.  &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Podríamos decir que siempre hubo polos marcados en la personalidad de Pedro: expresa gran fe y al instante ha sucumbido ante la duda (Luc. 22:31-33, 54-62).  Una de las cosas que más amo de la Biblia es la sinceridad con la que se manifiestan los testimonios de vida.  Nos muestra tal como somos, humanos, sin idealizarnos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un día Simón se encontró con Jesús.  Todo encuentro implica un proceso y una transformación.  Hay un proverbio que dice que cuando el alumno está listo, el maestro llega. Y ¿qué es estar listo?  Creo que es, simplemente, abrirse a una búsqueda.  Algunos confunden estar listos con ser intachables, entonces ¿para qué necesitan un maestro?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El camino de la transformación es el recorrido desde lo conocido a lo nuevo.  Es un proceso de vaciamiento.  Un vaciamiento de nuestras máscaras, de nuestras conductas repetidas.  Einstein decía que la locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pedro comienza un camino de transformación a pesar de que no logra comprender a cabalidad la misión de Jesús.  Hay gente que se pasa la vida tratando de comprender algo para iniciar su camino.  Él, aunque no entiende, siente que seguir a Jesús es algo importante.  ¡Vaya si no será importante darle lugar a la intuición y al sentimiento!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con respecto al lugar de las emociones en la vida cristiana, éstas son importantes y tienen el mismo lugar que en todos los seres humanos: “Son activaciones físicas que se desencadenan en nosotros como respuesta a algo, interrumpiendo el flujo normal de nuestra conducta. Las emociones básicas son: alegría, afecto, miedo, ira, tristeza.”&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entiendo que Dios nos hizo completos e integrados, con dos hemisferios cerebrales que comandan la racionalidad y las emociones, respectivamente; entonces no entiendo esto de poner en supremacía un aspecto sobre el otro.  Somos integración y armonía.  Y cuando este equilibrio se rompe, hay enfermedad, dolor, desorientación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El gran tema, creo, no es lo que sentimos, sino lo que hacemos con lo que sentimos.  Es sumamente sanador y facilitador de los vínculos poder reconocer, sentir y expresar nuestras propias emociones.  Ser conscientes de cómo nos sentimos.  Porque si no nos comprendemos a nosotros mismos, o no reconocemos lo que nos pasa, es muy difícil poder comprender al otro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si decimos que es saludable poder reconocer, sentir y expresar nuestras propias emociones, y que esto equivale a comunicarnos bien con nosotros mismos, esto implicará que la emoción se integra a un esquema mucho más complejo que la pura sensación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las emociones conforman nuestros sentimientos y éstos nuestra afectividad, y ésta a su vez determina cómo nos sentimos y cómo actuamos.  Por otro lado, en las emociones hay distintos planos.  Generalmente las emociones responden a lecturas de la realidad.  O sea que estamos hablando de tres planos: nivel emocional, nivel racional, nivel conductual.  &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El problema de Pedro no eran sus emociones, su emotividad, sino cómo miraba la realidad, los lentes con los que juzgaba, el conjunto de creencias sobre las cuales construyó sus conductas. ¡Cuántos hoy, por amor a la causa, no sólo cortan orejas, sino que segregan a otros por la ilusión de una verdad dogmática!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, cuando Pedro prometió dar su vida por Cristo, no mintió.  Ustedes me dirán, pero negó tres veces a Jesús.  Sí, es verdad, pero creo que no mintió, porque cuando Pedro respondió a Jesús, lo hizo desde lo que veía como su intención y su ideal.  Tampoco creo que fue orgulloso, porque pienso que conocía sus limitaciones y su propia humanidad, pero respondió desde su comprensión de lo que debería ser.  ¡Cuántas veces el miramos como deberíamos ser nos dificulta percibir lo que realmente somos! . . . Y vamos por la vida actuando de una forma que contradice lo que afirmamos.  Es parte de nuestra humanidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y Pedro era humano.  Y el Señor lo amó.  Y Pedro sirvió al Maestro, a pesar de su humana debilidad; ¿de qué otra manera podría haberlo hecho?  ¡Servimos a Dios desde lo que somos, y tal como somos!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En mi caso, he aprendido a no empeñarme sólo en los resultados, sino que valorizo los procesos.  Ya padecí vivir mi vida buscando resultados que siempre son insuficientes; hoy me entrego al trazado de metas y al placer de crecer, aunque muchas veces me equivoque, porque eso también es parte del crecimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Lilia Pamela Arraya vive en Argentina, es Psicóloga formada en la Universidad Adventista del Plata.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
</description>
 <comments>http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2008/08/18/de_la_insensatez_la_fe#comments</comments>
 <category domain="http://spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Mon, 18 Aug 2008 00:55:18 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Lilia P. Arraya</dc:creator>
 <guid isPermaLink="false">883 at http://spectrummagazine.org</guid>
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 <title>El apóstol Juan</title>
 <link>http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2008/08/11/el_apostol_juan</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se ha dicho que Juan tiene una visión diferente de la esperanza cristiana que los otros escritores del Nuevo Testamento.  En tanto que los demás escritores proyectan la esperanza del creyente hacia el futuro, Juan ve que la esperanza se hace real en el presente.  En 1936 C. H. Dodd afirma que la escatología de Juan es una escatología “realizada”.  Más tarde amplió su planteo en un libro titulado La Interpretación del Cuarto Evangelio (1953).  Sostiene que el foco de la esperanza del creyente debe estar en el presente y no en el futuro.  El cumplimiento final ha de venir por la fe en Jesús y no, como en el escenario escatológico del resto del Nuevo Testamento, en el regreso de Jesús.  Una vez más, de acuerdo con la escatología realizada tanto de Dodd como de Bultmann, se hace hincapié en el hecho de que Jesús ha venido y no en que él vendrá otra vez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es innegable que Juan tiene mucho que decir sobre el cumplimiento en el presente y sobre lo definitivo de la decisión de una persona en el presente.  Por ejemplo el juicio, en el Evangelio de Juan, tiene lugar en el momento en que una persona se encuentra cara a cara con la revelación  de Dios en Jesús, y se lleva a cabo en el presente (Juan 9:35-41; 12:47-48).  Pero la idea de que el significado de la esperanza en Juan es mejor entendido como “escatología realizada”, no es sostenible. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pensemos por un momento en la promesa de Jesús del discurso de despedida a sus discípulos:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“No se turbe vuestro corazón.  Creéis en Dios, creed también en mí.  En la casa de mi Padre hay muchas moradas.  Si no fuera así, os lo hubiera dicho.  Voy, pues, a  preparar lugar para vosotros, y cuando lo haya hecho vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”  (Juan 14:1-3).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este texto, Jesús conserva todos los elementos que son sublimados en el paradigma de la escatología realizada.  Temporalmente, Jesús habla de un punto en el tiempo futuro, asegurando a sus discípulos, que ya estaban entristecidos por la perspectiva de la partida de Jesús, que “vendré otra vez y os tomaré a mí mismo”.  En lo referente al espacio o lugar, Jesús dice que (1) va a otro lugar; (2) volverá donde ellos están, y (3) llevará donde él está a los creyentes que lo esperan. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este verso no es una excepción, no es una isla solitaria en el mar de la omnipresente “escatología realizada” de Juan, por así decirlo.  De hecho, los parámetros espaciales de la misión de Jesús, en ninguna parte son más sustancialmente destacados que en el Evangelio según San Juan. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;”Estaré con vosotros por un poco de tiempo y, a continuación, voy al que me envió” (Juan 7:33).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;”Jesús, sabiendo que el Padre había entregado todas las cosas en sus manos, y que él había venido de Dios y volvía a Dios . . .”  (Juan 13:1). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;”Simón Pedro le dijo: ‘Señor, dónde vas?’  Jesús respondió: &quot;Donde yo voy, no puedes seguirme ahora; pero me seguirás después” (Juan 13:36). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;”Y ustedes saben el camino hacia el lugar donde voy” (Juan 14:4). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;”Ahora voy al que me envió, pero ninguno de ustedes me pregunta, ‘¿Dónde vas?’” (Juan 16:5).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;”. . . acerca de la justicia, porque voy al Padre y ya no me verán” (Juan 16:10).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Así que ahora os acongojáis, pero os veré de nuevo, y vuestros corazones se regocijarán, y nadie tendrá una alegría como la vuestra” (Juan 16:22). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;”Vine del Padre y entré en el mundo; de nuevo, estoy dejando el mundo y voy al Padre” (Juan 16:28). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos ejemplos no agotan lo que Juan dice al respecto, pero serán suficientes para el propósito presente.  El tema central de estos textos no es el “interior” mundo de la fe (de la “escatología realizada”), sino el mundo “exterior” de la esperanza.  Hay ambigüedad en algunos versos, como la ambigüedad de que Jesús “va” a morir y que “se va” al Padre, pero en el hecho de que “va” al Padre predomina el sentido objetivo, físico, de volver al Padre.  El fin de esta historia aún no ha llegado, y no llegará hasta que Jesús regrese.  En este sentido, el punto final de la historia en el Evangelio de Juan es igual que el final en los Evangelios sinópticos o en el Libro del Apocalipsis, “estar con él donde él está, y ver su gloria”  (Juan 17:24 ). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Según algunos estudiosos, se hizo necesario sublimar los parámetros temporales y espaciales de los cristianos porque la demora del retorno de Jesús estaba costando caro.  En Juan, sin embargo, no existe tal sublimación.  El remedio de Juan en el período de transición no consiste en decir que la esperanza del creyente ya se ha cumplido, sino más bien en instar a los creyentes a perseverar siguiendo a Jesús, esperando el cumplimiento futuro.  En efecto, el Evangelio de Juan termina con esta nota.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pedro volvió y vio al discípulo a quien Jesús amaba siguiéndolos; él era el que se había reclinado junto a Jesús en la cena y había dicho: ‘Señor, quién es el que te va a traicionar?’  Cuando Pedro lo vio, dijo a Jesús:  ‘Señor, ¿qué pasará con él?’  Jesús le dijo: ‘Si es mi voluntad que permanezca hasta que yo venga, ¿qué a ti? ¡Sígueme tú!” (Juan 21:20-22).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este texto, el creyente tiene una esperanza que aún no se ha cumplido, y no se cumplirá “hasta que yo venga”, como dice la respuesta de Jesús a Pedro.  En el ínterin, Pedro debe seguir a Jesús sin mirar a la derecha ni a la izquierda, ni si otras personas parecen tener un mejor trato o no. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las epístolas de Juan resuenan con el mismo mensaje que su Evangelio.  “Amados, somos hijos de Dios ahora, y lo que seremos todavía no ha sido revelado.  Lo que sí sabemos es esto: cuando él se ponga de manifiesto, vamos a ser como él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2). Al igual que en el Evangelio, nos encontramos con una fuerte e inequívoca afirmación de la condición del creyente en el presente.  Algo se ha cumplido, en efecto: “Somos los hijos de Dios”.  Pero la esperanza del creyente, enfáticamente, no ha sido realizada en el presente; aún no, no ahora: &quot;lo que seremos todavía no ha sido revelado”.  Espera un cumplimiento futuro.  Sólo “cuando él se ponga de manifiesto”, considerado como una experiencia que no llegará a un pleno desenlace en el presente, “vamos a ser como él”; sólo entonces lo veremos “tal como él es”. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Juan es un agente de esperanza como ninguno.  Él se destaca como un agente de la esperanza realizada, pero es igualmente una sobria voz que insiste en que aún no hemos llegado; todavía no estamos allí.  “Y esto es lo que él nos ha prometido, la vida eterna” (1 Juan 2:25), obtenida ahora, claro que sí, y, sin embargo, todavía no. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Sigve Tonstad es profesor asistente de Religión y de Estudios Bíblicos en la Escuela de Religión de la Universidad de Loma Linda.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
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 <category domain="http://spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Mon, 11 Aug 2008 08:46:56 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Sigve Tonstad</dc:creator>
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 <title>El Salvador compasivo</title>
 <link>http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2008/08/06/el_salvador_compasivo</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se ha hablado mucho de los ministerios de compasión en la iglesia.  De hecho, la Iglesia Adventista del Séptimo día tiene una larga historia de ministerios de compasión, casi desde el comienzo de nuestra denominación.  La Sociedad de Dorcas, que ahora se conoce como Servicios Comunitarios Adventistas, ha sido un sello distintivo de la Iglesia Adventista, recogiendo y distribuyendo ropas y alimentos para los que están en necesidad urgente.  El estereotipo de las señoras de edad con cabello plateado plegando ropas de ADRA no siempre es coherente con la realidad, pero tengo algunos de esos recuerdos exactos de mi infancia al haber crecido en la iglesia.  De hecho, pasé más de una mañana, en los veranos, plegando ropa con algunas de esas fieles mujeres que fueron modelando su vida, conscientemente o no, siguiendo a una mujer llamada Dorcas, o Tabita.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la era moderna, hemos cambiado el nombre por el de Servicios Comunitarios Adventistas. Recuerdo haber pensado que era un buen cambio cuando sucedió.  Menos vergonzoso, más respetable.  Después de todo, ¿quién sabía lo que la palabra “dorcas” significa?  Ahora, con el paso de unos pocos años, me parece que “Servicios Comunitarios Adventistas” suena estéril, y que la “Sociedad de Dorcas” tiene una evocación  narrativa y de comunidad para mí. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero independientemente de cómo la llamamos, la Iglesia Adventista ha tenido una noble y respetable historia de servicio a los necesitados y desatendidos, ya sea a través de nuestra labor médica, del trabajo de educación, socorro en casos de desastre, desarrollo económico, o apoyo a la comunidad local. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dicho esto, hay tres aspectos del ministerio de Jesús que pueden seguir dando forma a nuestra labor en una dirección más positiva. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar, los ministerios de compasión son el evangelio.   Este simple ajuste puede hacer una tremenda diferencia en las comunidades locales de todo el mundo.   Los ministerios de compasión no son una “cuña de entrada”.  Por supuesto, la frase “cuña de entrada” tiene muchos problemas en sí misma.  La palabra cuña implica que estamos “irrumpiendo” en la vida de las personas o dejando algo abierto para que podamos darles otra cosa.  Pero sigue siendo cierto que no se puede engañar a la gente en la verdad, ni obligar a la libertad en Cristo.   Meternos como “cuña” en la vida de las personas fingiendo ser amables con ellas no es compasión, es manipulación. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Además, la compasión no es un precursor de otra cosa.  No es pre-evangelización, como he escuchado tantas veces.  La compasión es la buena noticia de que los pobres están muriendo (en algunos casos literalmente) a una experiencia.  Si usted está sin hogar y hambriento, una unidad de vivienda asequible y una comida caliente es una buena noticia.  “Un apartamento no salva su alma”, podrían decir algunos.  ¿Cómo pueden estar tan seguros?  Eso depende de muchos factores, lo que me lleva a mi segundo punto. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En segundo lugar, Jesús centró su atención en las personas concretas.  Jesús no estaba interesado en “compartir el evangelio con todo el mundo en esta generación”.  Él estaba interesado en la mujer que llegó al pozo de Jacob.  Pronto supo que era samaritana.  Ella tenía necesidades muy profundas y un espíritu destruido.  Jesús se interesó en Nicodemo, y en el joven rico gobernante, y en los cientos de otras personas que había tocado y escuchado. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata de un caso en que la acción y el pensamiento son obligatorios.  Por ejemplo, en mi comunidad, nuestra congregación está involucrada en varios aspectos diferentes de lo que es una campaña cada vez más organizada para poner fin a las personas sin hogar en Hollywood y Los Ángeles.  Que no haya nunca más personas sin hogar.  Esa es una tarea difícil.  Algunos dirán idealista, incluso.  Pero es algo que las comunidades necesitan para trabajar unidas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, a medida que nos hemos sentado en innumerables reuniones y conversaciones, hay una cosa que me molesta.   Mantenemos la referencia a “las personas sin hogar” o “clientes”.  ¿Alguien sabe los nombres de estas personas?  ¿Alguien sabe sus historias?  Así que, si bien seguiremos trabajando para poner fin a las personas sin hogar en Hollywood, junto con todos nuestros socios comunitarios estamos convencidos de que tenemos que conocer a estas personas.  Estoy muy feliz de que la mayoría de nuestros miembros conozcan los nombres y algo de las historias de una media docena de personas sin hogar o de muy bajos ingresos de nuestra congregación.  Una cosa que nunca podrán obtener de un prestador de servicios es la amistad.  Y, en la economía de Dios, la amistad puede ser algo que cure.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El ministerio de compasión de Jesús, como lo desarrolla tan bien Gary Krause en la lección de esta semana, es algo personal.  Él tocó la vida de la gente personalmente.  Jesús no comenzó ninguna campaña para salvar “pobres” sin nombre y sin rostro.  Pasó haciendo el bien a determinadas personas.  Es fácil usar un brazalete o donar algo para una campaña.  Esas son las dos cosas que hago.  Lo que resulta más difícil es detenerse en la acera, aprender el nombre de alguien, y escuchar pacientemente su historia.  Eso requiere que, después, aprendamos a amar a las personas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por último, nuestro ministerio debe ser en forma después de Jesús, que terminó en una cruz.  Esto no significa que todos tenemos que tener un complejo de mártir.  Lo que sí significa, es que nuestro ministerio, al igual que el de Jesús, se caracteriza por la compasión, lo cual significa literalmente “con sufrimiento”.  ¿Qué pasaría si, como N. T. Wright sugiere en su pequeño y sorprendente libro, El desafío de Jesús, los cristianos simplemente “estuviéramos con” (¿encarnación?) las personas de nuestras comunidades en el punto de su dolor?  ¿Qué pasaría si nos diéramos a nosotros mismos en estos lugares, como Jesús, no esperando nada a cambio? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una de las cosas que debemos preguntarnos continuamente en nuestra congregación, es: ¿Cómo podemos ser la presencia de Cristo en nuestra comunidad?  El asunto no es responder a esta pregunta definitivamente, como si hubiera una sola manera correcta, sino profundizar en nuestra imaginación acerca de lo que significa ser el pueblo de Dios en un lugar determinado.  La conversión que la iglesia necesita consiste en ver esta encarnación –este sufrimiento junto con— como el verdadero evangelio de Jesucristo, el evangelio de la sanación, de la plenitud y de la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Preguntas para la reflexión: &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El autor sugiere que los ministerios de compasión no son un precursor de otra cosa, como si hubiera algo más importante.  ¿Está usted de acuerdo? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Se limita “El evangelio&quot; a palabras, a doctrina, a teología?  ¿En qué sentido el amor y la curación son evangelizadores (EVANGELION: proclamar la buena noticia) y no sólo pre-evangelización? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Dónde se encuentra su comunidad, su barrio, cuando hay dolor? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿De qué manera puede su congregación estar con su comunidad en su punto de dolor? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Puedes imaginar a tu congregación “estando con tu comunidad”, sin tener que ofrecer todas las “respuestas correctas”? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Ryan Bell es pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, de Hollywood, California.&lt;br /&gt;
&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
</description>
 <comments>http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2008/08/06/el_salvador_compasivo#comments</comments>
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 <pubDate>Wed, 06 Aug 2008 08:32:34 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Ryan Bell</dc:creator>
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 <title>El Hijo de Dios entre nosotros</title>
 <link>http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2008/07/19/el_hijo_de_dios</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿El Jesús histórico?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La lección de esta semana afirma que “la evidencia histórica” de que Jesús vivió en la tierra “es abrumadoramente clara”.  Debemos ser cuidadosos al hacer esta declaración, a pesar de que la vida y la muerte de Jesús están en el centro de nuestras creencias cristianas, y de que estamos dispuestos a declarar que Jesús vivió en Palestina alrededor de dos mil años atrás.  Pero el hecho es que su existencia no ha sido demostrada más allá de toda duda, así como tampoco existe ninguna evidencia física de que Mahoma, Platón, Sócrates, o Julio César existieron.  Su existencia se basa en testimonios y en  la documentación que ha sobrevivido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cientos de generaciones han luchado durante siglos para encontrar evidencia física de que Cristo vivió en la Tierra.  Sin embargo, no es la “evidencia física” la que justifica la creencia de los cristianos en la encarnación de Jesús.  La mejor prueba que ofrecemos  es que Jesús trabaja en nuestras vidas a través del Espíritu Santo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los musulmanes se enfrentan a la misma cuestión en relación con la existencia histórica de Mahoma.  Los estudiosos islámicos conservadores no aprueban los esfuerzos que hacen algunos musulmanes de utilizar la arqueología y otros métodos científicos para probar que Mahoma vivió en la Península Arábiga.  Consideran que estos esfuerzos prueban que los investigadores no creen plenamente en las revelaciones del Corán; en otras palabras, que son musulmanes que tienen dudas.  Por el contrario, consideran que el Islam es una religión basada en la revelación divina, y, por lo tanto, está por encima de la observación, la experimentación, y los hechos naturales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los intentos de explicar a Jesús&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la testificación, las palabras acerca de la belleza de la vida de Cristo y sobre lo que él puede hacer por los pecadores son muy importantes.  Sin embargo, los testimonios personales que se ponen de manifiesto en las vidas de los testigos, ofrecen siempre los mejores argumentos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;David Penman (1936-89), arzobispo anglicano de Melbourne, Australia, y durante muchos años misionero en las zonas musulmanas, declaró el asunto de esta manera:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de que llevo más de una década en Asia y el Medio Oriente, aún no encontrado a un musulmán que haya sido convencido y persuadido para seguir al Jesús de los Evangelios por la calidad de nuestros argumentos o por el alcance de nuestro conocimiento.  Por el contrario, esa transformación sólo se ha producido por el milagro del amor trasplantado en la teología, en la vida y en el testimonio del poder del Espíritu Santo en nuestras vidas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A esta declaración hay que añadir el hecho de que los cristianos han utilizado todo tipo de estrategias en los últimos mil años para ganar a los musulmanes para Cristo.  Estas han incluido legiones de libros, artículos y folletos, todos los cuales han presentado interesantes y convincentes argumentos para explicar la divinidad de Cristo como salvador del mundo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En contraste, la experiencia nos dice que una de las mejores maneras de transmitir doctrinas cristianas importantes no es el testimonio o la excelencia de la argumentación.   Por el contrario, la clave se encuentra en la nostalgia de los musulmanes por el hogar definitivo, ya que reconocen que son pecadores que anhelan la paz y el perdón.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La gracia salvadora de Cristo, sus cualidades, y su papel en la salvación no se pueden explicar.  Deben ser experimentados.  Cristo se convierte en una realidad que las personas pueden experimentar cuando se ven a sí mismos como pecadores desvalidos que necesitan de la salvación, y descubren que el camino hacia la paz de la mente y la certeza del perdón no está en la obediencia a las leyes ni en los rituales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El reconocimiento de que Dios estaba dispuesto a perdonar y dar nueva vida a través de Jesucristo, es la mejor y más eficiente manera de presentarlo a los musulmanes.  Esa experiencia de vida probablemente no habilitará a una persona para explicar el misterio.  Sin embargo, capacitará a esa persona para que sea un testigo convincente de la influencia del amor de Dios.  Debido a la experiencia de la salvación, Jesucristo será aceptado, comprendido y apreciado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jesús, publicanos y pecadores&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los textos elegidos para la lección de esta semana (Mateo 11:19; Marcos 2:15; Lucas 15:1,2), las palabras “publicanos” y “pecadores” aparecen juntas.  ¿Qué tipo de pecados podrían haber estado relacionados con los publicanos?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1. Los publicanos eran jóvenes funcionarios públicos empleados por los odiados poderes de ocupación, los romanos gentiles.  Los publicanos eran traidores al judaísmo, y, por lo tanto, apóstatas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2. Eran empleados sobre una base contractual.  Una cantidad fija de lo que ellos recaudaban en impuestos y aduanas debía ser pagada al gobierno.  Podían guardarse lo que pudieran retener en exceso.  Los publicanos cobraban derechos de aduana sobre las exportaciones, las importaciones y los impuestos, y se sabía que eran deshonestos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3. En su trabajo, los publicanos tenían estrecho contacto con los gentiles, no sólo con sus amos romanos sino también con algunos de sus clientes.  Los judíos conservadores consideraban que era una abominación tener cualquier clase de relación con los gentiles, y la mayoría pensaba que era ilegal pagar tributo a los paganos, lo que incluía a sus ocupantes romanos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los fariseos en la lista negra&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los fariseos (los “separados”) hacían hincapié en la estricta interpretación y observancia de la ley mosaica, en su forma oral y escrita.  Además de ser una secta religiosa, los fariseos eran un partido político, un movimiento social, y una escuela de pensamiento.  Representaban una idea algo similar a la del califato en el Islam, donde la religión y la política formaban una síntesis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jesús denunciaba a los fariseos más que a cualquier otro grupo de personas.  Lo hizo probablemente porque encontraba que su rectitud era sólo exterior.  Ellos hacían hincapié, hipócritamente, en la importancia de las cosas externas y visibles para impresionar a la gente con su religiosidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cristo colocaba a la religión en un pie diferente.  A su juicio, el corazón –no sólo las acciones exteriores de una persona— debe estar en buena relación con Dios.  No sólo se  debe limpiar el exterior de la taza y el plato sino que, por encima de todo, se debe cuidar su interior.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Criado y educado como fariseo, Pablo aplicaba su formación y experiencia en forma positiva como elementos importantes en su exitosa labor misionera a favor de judíos y gentiles.  En sus días, la proclamación del evangelio se basaba únicamente en el Antiguo Testamento; sólo existían narraciones orales del ministerio de Cristo.  De todos los apóstoles, Pablo era el mejor calificado para decidir qué “absolutos” divinos de las Escrituras debían mantenerse, predicarse y ser obedecidos, y qué formas culturales de los judíos podían ser olvidadas.  Esto es sumamente importante cuando el evangelio tuvo que ser contextualizado para el mundo gentil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cristo buscaba a la gente ganable&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cristo vino para salvar a todos los pecadores. ¿Por qué, entonces, él se mezclaba con los publicanos y evitaba a los fariseos?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una de las razones podría ser que, mientras que los fariseos despreciaban a Jesús y lo aislaban, los publicanos lo aceptaban.  Las personas despreciadas y oprimidas tienden a ser más receptivas.  Sienten las necesidades, quieren ser comprendidos y apreciados; otras personas los despreciaban.  Este podría ser el motivo de su apertura y hospitalidad.  Sin duda, esto era conveniente para Jesús, que quería llegar a todo tipo de personas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;David fue ungido para suceder a Saúl después que Dios lo rechazó como rey.  Sin embargo, Saúl persiguió a David y no estuvo dispuesto a cederle el trono.  Como resultado de las intrigas de Saúl y sus hombres, David tuvo que organizar su propia fuerza de defensa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La constitución de los primeros seguidores de David se registra en 1 Samuel 22:1-5:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1. David se fue de allí y escapó a la cueva de Adulam.  Cuando sus hermanos y la familia de su padre lo supieron,  vinieron allí  a él.&lt;br /&gt;
2.  Y se juntaron con él todos los que estaban en peligro, los endeudados y los descontentos,  y se convirtió en su líder.  Cerca de cuatrocientos hombres estaban con él. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este pasaje ofrece interesantes ideas sobre la manera como comienzan los nuevos movimientos, partidos políticos, sectas religiosas, y las empresas pioneras.  Los primeros seguidores son por lo general personas insatisfechas con el estado general de cosas, o con el gobierno, con afiliaciones del pasado, e incluso con su propia condición social.  Por la misma razón, sin duda, muchos pecadores (publicanos) deseaban estar cerca de Cristo, y él los aceptó. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las mismas razones podrían darse también para los progresos que han tenido las misiones adventistas del Séptimo Día en el mundo en desarrollo hoy en día.  Tal vez también explica por qué las iglesias cristianas tienen poco éxito en el mundo desarrollado, donde relativamente pocas personas están en peligro, sobrecargadas con deudas, y descontentas.  La gran cuestión es la siguiente: ¿Tenemos espacio para estas personas y somos capaces de comunicarse con ellos?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Preguntas para la discusión en clase:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1. ¿Su vida espiritual se fortalecería si tuviéramos la prueba de que Cristo vivió en Palestina hace dos mil años? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2. ¿Cree usted que un mayor número de personas aceptarían a Jesús si –en una situación de testificación— Ud. pudiera ofrecer pruebas de que su existencia es una realidad histórica? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3. ¿Qué clases sociales, en las sociedades modernas, podrían clasificarse como&lt;br /&gt;
“publicanos” y “pecadores”?  ¿Y como “fariseos” y “escribas”?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;4. ¿Cómo los trataría Cristo hoy?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Borge Schantz escribe desde su país natal, Dinamarca.  Tiene un doctorado de la Escuela de Misión Mundial, del Seminario Teológico Fuller y ha servido a la iglesia Adventista del Séptimo día como un pastor, evangelista, profesor, y administrador.  También fue director fundador del Centro de Estudios Islámicos de los Adventistas del Séptimo Día.&lt;br /&gt;
&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
</description>
 <comments>http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2008/07/19/el_hijo_de_dios#comments</comments>
 <category domain="http://spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Sat, 19 Jul 2008 05:15:00 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Borge Schantz</dc:creator>
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 <title>Juan Bautista: Preparando el camino para Jesús</title>
 <link>http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2008/07/12/juan_bautista</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Juan estaba vestido con pelo de camello y con una faja de piel sobre sus lomos, y comía langostas y miel silvestre”  (Marcos 1:6). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me crié inmersa en historias de la Biblia.  A menudo me preguntaba cómo habría sido conocer al apasionado David, al piadoso Abraham, o al poderoso y santo Moisés.  Para mí, el más misterioso de todos los personajes de la Biblia es Juan Bautista.  Me lo imaginaba un hombre muy severo, duro como piedra.  Su voz se asemejaba al sonido de un cuerno de viento, capaz de estremecer a las montañas rocosas.  Sus prendas de vestir eran hechas de ásperos sacos de arpillera, y su dieta ha invitado a la especulación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los juegos de la infancia crecen y se convierten en las convicciones de los adultos.  Ahora no necesito justificar que Juan no haya sido vegetariano.  Tampoco estoy preocupada por su apariencia; por el contrario, estas dimensiones son un reto para mí.  He encontrado que había un no conformismo radical en el estilo de vida y en el mensaje de Juan que me ayuda a entender mi propia identidad como adventista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No es de extrañar que los adventistas siempre se han sentido identificados con Juan Bautista.  De hecho, el mensaje de arrepentimiento predicado por Juan suena muy parecido al mensaje del primer ángel de Apocalipsis 14:7: “Temed a Dios y dadle gloria [es una referencia al arrepentimiento] porque la hora de su juicio ha llegado”.  En hebreo, el nombre Juan significa “la gracia de YHWH”, y su propósito es conducir al pueblo hacia un Dios gentil y perdonador, que “quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Juan era un separatista reformador del modelo de estilo de vida, pero el estilo de vida no era su mensaje, sino sólo el resultado de una intensa dedicación a su mensaje.  Su mensaje era el arrepentimiento, el perdón, y la vida santa.  En verdad era un adventista: “¡Dios está llegando! ¡Prepárate!” &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, ¿por qué no he escuchado muchos sermones sobre Juan Bautista?  Tal vez Juan fue demasiado desequilibrado, demasiado extremo, demasiado radical.  Pero como pueblo que predica y cree en una literal e inminente segunda venida de Cristo, tenemos que tomar muy en serio la vida y el mensaje del profeta que anunció su primera venida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jesús dijo que no había habido un profeta mayor que Juan Bautista. ¿Cuál fue la razón para considerarlo tan importante?  No se nos dice mucho sobre él, pero en cada uno de los breves relatos de los Evangelios tres cosas destacan acerca de Juan Bautista: su mensaje, su estilo de vida y su humildad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es derribado y arrojado en el fuego.  De hecho, yo os bautizo con agua para arrepentimiento, pero el que viene después de mí es más poderoso que yo, cuyo calzado no soy digno de llevar: él os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.  Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja con fuego inextinguible” (Mateo 3:10-12).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mensaje de Juan se origina con una expectativa de juicio.  No se trataba de un evento distante en el futuro, sino de algo inminente.  Juan predicó con urgencia profética.  Quizás tenía el Salmo 21:8-9 en mente mientras preparaba sus fogosos sermones:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Alcanzará tu mano a todos tus enemigos;&lt;br /&gt;
Tu mano derecha alcanzará a los que te aborrecen.&lt;br /&gt;
Los pondrás como un horno ardiente en el tiempo de tu ira.&lt;br /&gt;
El Señor los deshará en su ira, y fuego los consumirá”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mensaje de juicio conduce naturalmente a una convocatoria al arrepentimiento.  Pero no se trataba de una táctica de asustar a la gente, como la de Jonathan Edwards, tampoco se trataba de una manipulación de culpabilidad en un viaje por el desierto.  El mensaje incluía la gracia, el perdón, y la fe que esperaba con interés las promesas pronunciadas desde Adán hasta Abraham, Isaac, Jacob, Moisés y los profetas.  “Arrepentíos, porque Dios es misericordioso, porque todavía hay tiempo”. El bautismo era un símbolo de la gracia y el perdón ofrecido por un Dios misericordioso.  “Voy a perdonar vuestra maldad, y no me acordaré más de vuestros pecados” (Jeremías 31:34).  El bautismo simbolizaba completa limpieza, plenitud y una nueva vida. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El arrepentimiento predicado por Juan llevaba a la acción.  Al igual que los profetas antes que él, Juan predicó el activismo social.  No basta con creer en Dios, con ser hijos de Abraham.  Un pueblo dispuesto a encontrarse con su Dios demuestra buenos frutos en sus asuntos cotidianos.  Cualquier persona que tuviera más comida o ropa que la necesaria, era exhortado a compartir (Lucas 3:11).  Los que ocupaban puestos de poder tenían prohibido el uso de la extorsión (versículo 13).  Todo el mundo estaba obligado tratar a sus inferiores y superiores por igual, con respeto y amabilidad (versículo 14).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su mensaje de reforma social, la predicación y la vida de ascesis de Juan se entrecruzan.  No podría haber tenido tanto éxito con las multitudes si hubiera tenido un abrigo extra.  Él habría perdido credibilidad si se hubiera permitido ocasionalmente alimentos ricos o placeres caros que condenaba a otros.  La austeridad fue el sello de la autenticidad de su mensaje.  Mediante su ejemplo, movilizó a aquellos que nunca hubieran reaccionado por medio de palabras solamente.  Sus oyentes capturaron una visión de santidad que era totalmente de otro mundo pero que, sin embargo, era práctica y pertinente. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El estilo de vida simple de Juan no dependía de los sistemas corruptos de la lujuria, avaricia y codicia, que dan paso a la opresión, por lo que podía denunciarlas libremente.  Él no necesitaba nada, por lo que podía dar liberalmente a todos los que necesitan.  En la vida y en el ministerio de Juan, la esperanza adventista y la acción social se muestran como filosofías que no se oponen sino que están asociadas, una surgiendo naturalmente de la otra.  La preocupación por los pobres es el fruto del arrepentimiento y de la membresía eclesiástica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por último, los ardientes sermones de Juan fueron hechos con profunda humildad y auto-conocimiento.  “Él confesó y no negó, sino que confesó: yo no soy el Cristo” (Juan 1:20).  Ni siquiera se consideraba suficientemente digno de llevar las sandalias de Jesucristo.  Él se negó a participar en los sueños de grandeza de otros.  Las multitudes creían en él y lo hubieran seguido si  les hubiera dado sólo una orden.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Juan entendió que su vocación no era la de reunir seguidores en torno a sí mismo, sino la de invitar a la gente a ir hacia Cristo.  “Él debe crecer, y yo tengo que menguar”, dijo (Juan 3:30). Esa frase por sí sola podría proporcionar alimento para toda una vida de meditación cristiana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Juan Bautista no era más que un profeta pasajero, uno de los muchos locos que han venido y se han ido. Él puede parecer insignificante según las normas del mundo, pero para aquellos que hoy están a la espera de la Segunda Venida, él puede ser un mentor que nos enseña la forma de “preparar el camino para el Señor.”&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué he aprendido de Juan Bautista sobre ser adventistas?  Tres cosas.  En primer lugar, la historia de Juan me enseña que el mensaje acerca del Dios que viene, debe ser precedido por el mensaje acerca de quién es Dios.  El nombre de Juan hablaba más alto que su gran voz retumbando y haciendo eco sobre las rocas del desierto.  Él conocía vivencialmente el perdón y la misericordia de Dios de los que hablaba. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En segundo lugar, las palabras deben ir acompañadas de acción.  No sólo Juan predicaba sobre un juicio inminente, también vivía en armonía con esa predicación.  Por medio de la palabra y el ejemplo, Juan enseñó que los que son perdonados serán generosos, honestos y agradecidos, y que van a caminar, hablar, vestirse y comer de manera diferente a la del mundo que les rodea. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por último, los que están a la espera de la venida del reino de Dios deben saber quiénes son.  Ellos no son los salvadores del mundo; su trabajo es llevar a la gente a los pies de Jesús y luego deben hacerse a un lado para que Jesús pueda hacer su obra.  Al igual que Juan, deben estar dispuestos a trabajar sin ver la recompensa, y deben confiar en Aquél que los ha llamado. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Gina Helbley es una reciente graduada de Teología de la Universidad de Walla Walla, EE.UU.  Escribe desde Almaty, Kazajstán, donde ella y su marido son profesores.&lt;br /&gt;
&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
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 <category domain="http://spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Sat, 12 Jul 2008 05:12:26 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Gina Helbley</dc:creator>
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 <title>Para un tiempo como éste: el apóstol Pablo</title>
 <link>http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2008/06/28/para_un_tiempo</link>
 <description>&lt;p&gt;Textos clave: Hech. 9:1-9; 22:3-5, 25-29; Rom. 7:19-25; 11:1, Fil. 3:5; 2 Ped. 1:3-8.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El apóstol Pablo tuvo un impacto poderoso en el mundo conocido de su tiempo, llevando el cristianismo más allá de los confines geográficos de Israel.  Su vida y ministerio es un modelo para nuestra misión actual. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mensaje cristiano de Pablo es, sin duda, diferente al de Jesús.  Y no podía ser de otro modo, porque Pablo no es Jesús.  Además, vivió circunstancias diferentes.  Jesús se movió en tierras judías y habló principalmente a judíos; Pablo, en cambio, predicó principalmente a gentiles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pablo tenía profundas raíces judías y se sentía orgulloso de ello (Filip.3:4-6).  Era judío desde el nacimiento, por lo tanto había sido “circuncidado al octavo día”.  Podía trazar su árbol genealógico llegando, en sus raíces, hasta el mismo Israel.  Era de la tribu de Benjamín, la que había dado a Israel su primer rey.  Hablaba hebreo.  Era fariseo (el partido más nacionalista y tradicional) e hijo de fariseo.  Era perfectamente obediente a la Ley de Moisés, hasta el punto de ser “irreprensible”.  Y por si fuera poco, había perseguido a la iglesia de Jesús con un celo feroz y activo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero su encuentro personal con Jesús le había hecho cambiar de paradigma.1  Su cosmovisión cambió.  Cambió su fanatismo fariseo.  Se convenció de que Jesús era el Mesías que él e Israel habían esperado por siglos.  Esto significaba, en primer lugar, que la comunidad hebrea de seguidores de Jesús –de los cuales él era un representante— eran realmente judíos “en lo interior” y no superficialmente (Rom. 2:28-29).  En segundo lugar, significaba que los no-judíos que seguían a Jesús habían sido “injertados en el buen olivo” (Rom. 11:17, 24) que era el pueblo de la alianza, Israel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Creo que el primer aspecto en que deberíamos tomar a Pablo como modelo para nuestra misión actual, es nuestra manera de entender al pueblo judío.  Con respecto a esto, los que debemos cambiar de paradigma somos nosotros.  Nos hemos acostumbrado a repetir, sin reflexión ni crítica, que Dios ha rechazado a Israel.  Esto es totalmente opuesto a lo que enseñaba Pablo.  “¿Ha desechado Dios a su pueblo?  En ninguna manera, porque yo también soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín” (Rom. 11:1).  No debería haber duda de que Pablo se refiere aquí a la nación judía, al “Israel étnico” y no al así llamado “Israel espiritual”, como puede advertirse cuando en el versículo anterior habla de “Israel . . . pueblo rebelde y contradictor” (10:21).  Para no dejar sombra de duda, se refiere a su nacionalidad israelita según la carne: de la tribu de Benjamín, descendiente de Abraham.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Pablo, la iglesia cristiana no es una entidad separada del judaísmo, ni es su reemplazante.  Para el apóstol, el Nuevo Pacto fue hecho por Dios con los judíos que creían en Jesús –que eran varios millares (Hechos 2:41; 4:4; 21:20)— y con los “gentiles” que habían sido “injertados” en Israel.  Si compartiéramos la visión de Pablo, nuestra misión con respecto a los judíos no sería despectiva ni jactanciosa (ver Rom. 11:18).  Aunque no seamos judíos ni sintamos el mismo amor que sentía Pablo por su nación (Rom. 9:3), nuestra actitud hacía los judíos debería ser de humildad y gratitud.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El segundo aspecto en el cual deberíamos tomar a Pablo como modelo, es el que se refiere a su espíritu no sectario.  Para los bautizados en Cristo “ya no hay judío ni griego” (Gál. 3:28), dice Pablo.  Obviamente quiere decir que las diferencias étnicas existen, pero no importan.  Tampoco importan las diferencias de género: “no hay varón ni mujer”.  Los privilegios de cualquier naturaleza que pongan al varón por sobre la mujer –en la sociedad y en la iglesia— violan este principio.  Lo mismo ocurre con las diferencias sociales: “No hay esclavo ni libre”, todos somos uno en Cristo Jesús.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las implicaciones misioneras de esta enseñanza paulina son de central importancia.  La “igualdad, la fraternidad y la libertad” deberían haber movido a la Iglesia a transformar el mundo mucho antes de que lo empezara a hacer la Revolución Francesa.  Y el cambio podría haberse hecho sobre la base de principios cristianos, con fundamento en el amor a la Humanidad y a su Creador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para adquirir esta perspectiva no sectaria, Pablo tuvo que darse cuenta de cuál era el espíritu que movía a Cristo.  Cuando entendió que Cristo “murió por todos”, cayó en la cuenta de que no podía seguir teniendo una actitud fanática de exclusivismo denominacional.  Su ceguera física producto del encuentro con Jesús, en el camino a Damasco, seguramente le hizo pensar en su terca ceguera espiritual.  Entonces dejó sus actividades persecutorias y se dedicó a predicar sólo a Cristo crucificado por nuestros pecados y resucitado para nuestra gloria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No será fácil que, como adventistas del Séptimo Día, renunciemos a nuestro exclusivismo denominacional.  No será fácil que renunciemos a nuestras tradiciones para seguir verdaderamente la enseñanza de la Biblia.  Pero si decidimos empezar a seguir el ejemplo de Pablo, tal como está escrito y no como lo interpretamos para favorecer a nuestra tradición, es posible que se nos caigan las escamas de los ojos y produzcamos un impacto poderoso en el mundo de nuestro tiempo.  De lo contrario, esta lección de la Escuela Sabática será una más, que acomodaremos a nuestro gusto para alimentar nuestro orgulloso fariseísmo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;NOTAS Y REFERENCIAS:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1 Thomas S. Kuhn publicó en 1962 su ya clásico libro: La estructura de las revoluciones científicas, en el que señala que, de tanto en tanto a lo largo de la Historia, ciertos descubrimientos científicos revolucionan de tal manera al conocimiento sustentado por la comunidad científica, que es necesario realizar un profundo cambio en las presuposiciones, teorías, métodos, lenguaje científico, etc.  Este cambio es denominado por Kuhn “cambio de paradigma”.  Al descubrir a Jesús, Saulo de Tarso se transformó en Pablo, y cambió también su comprensión de la realidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;amp;&amp;amp;&amp;amp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Carlos Enrique Espinosa, Doctor en Filosofía por la Universidad Andrews, es Profesor de Teología y Filosofía, y escribe desde Argentina.&lt;/p&gt;
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 <comments>http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2008/06/28/para_un_tiempo#comments</comments>
 <category domain="http://spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Fri, 27 Jun 2008 21:57:52 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Carlos E. Espinosa</dc:creator>
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 <title>¿Cómo esperar la Segunda Venida? (Su regreso como Rey y Amigo)</title>
 <link>http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2008/06/25/su_regreso_como_rey_y_amigo</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cielo se puso cada vez más brillante.  La tierra parecía temblar y la gente corría despavorida.  Yo no sabía si correr o quedarme inmóvil.  Y entonces me di cuenta: Era ESO.  Era la Segunda Venida de Jesús. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quería estar contento, pero en cambio estaba terriblemente asustado.  La luz se hizo incluso más brillante, hasta que no pude ver nada a mi alrededor.  Oí gritos de alegría, pero ninguno de ellos era mío.  Intenté hablar, pero sólo podía hacer una especie de croar.  Luego, todo se puso negro.  Y entonces me desperté. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto me sucedió varias veces, con algunas variaciones, cuando yo era joven.  Un solo aspecto de los sueños era constante: yo no sabía si estaba salvado o perdido.  Sólo tenía incertidumbre, miedo, y a continuación me despertaba. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los adventistas del séptimo día “viven” con la Segunda Venida.  Ella invade nuestro sueño, así como nuestro despertar.  ¿No has mirado alguna vez un cielo claro y has visto una pequeña nube blanca  del tamaño de una mano de hombre?  ¿Y entonces te has preguntado, qué será?  ¿Podría ser que . . . ?  O tal vez, manejando en un día muy nublado, has visto los rayos del sol filtrándose entre las nubes oscuras, y te ha venido el pensamiento: ¿Irá a ser parecido a esto?  Y junto con la fascinación que te produce, ¿no has tenido por lo menos un poquito de miedo? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El hecho indiscutible es que no ha ocurrido aún.  Jesús no ha regresado.  Creemos que la promesa de Dios es verdadera.  Vivimos con la esperanza de la Segunda Venida.  Oramos que sea pronto.  Pero todavía esperamos, y no podemos seguir simplemente haciendo caso omiso de las preguntas y las dudas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego están las señales.  Siempre es fácil decir, simplemente, que todavía no se han cumplido todas.  Pero esto no armoniza con nuestra creencia de que las principales señales ya se han cumplido -que éste es el tiempo del fin, que el regreso de Cristo está “a la vuelta de la esquina”. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si entendiéramos el valor y el significado de las señales de la venida de Cristo, podríamos seguir afirmando su validez sin ninguna vergüenza.  Las señales no están dadas para que podamos construir un calendario cronológico de los acontecimientos anteriores a la Segunda Venida de Cristo.  Si esto fuera posible, sólo serviría para que muchos de nosotros  esperáramos hasta el último minuto posible para prepararnos.  Debido a que creemos que tenemos este tipo de calendario, es que podemos permanecer apáticos frente a las señales.  (Después de todo, la ley dominical debe promulgarse antes).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las señales no nos han sido dadas para que nos digan cuánto tiempo queda antes de que Cristo venga.  Se nos ofrecen para advertirnos de la calidad de los tiempos que estamos viviendo.  Esta es la hora final.  Los acontecimientos actuales son el tipo de cosas que Jesús dijo que ocurrirían a la hora de su venida.  No son como una bomba de tiempo programada para que explote, son como un tigre que se prepara para la primavera.  La situación es crítica a cada momento. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto no significa que los acontecimientos de los últimos días no seguirán la secuencia que generalmente se indica; ni que las leyes dominicales no serán aprobadas.  Pero es una arrogancia temeraria que exijamos a Dios que siga nuestro calendario, o que se ajuste con precisión a nuestra comprensión de las cosas.  Él claramente nos advirtió que tanto sus promesas como sus amenazas son condicionales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si Dios, en su paciente amor por toda la humanidad, viera que después de 140 años la iglesia Adventista del Séptimo día como institución ya no estuviera cumpliendo con la finalidad para la cual Él la ha creado, y que debería alejarse de ella, ¿podríamos culparlo?  Esperamos y oramos para que esto no suceda.  Pero los Judíos eran el pueblo elegido de Dios, y la elección iba a durar para siempre.  Sin embargo, cuando no cumplieron su propósito, Dios se vio obligado a rechazarlos como sus mensajeros especiales.  Estamos malinterpretando a Dios si creemos que Él va a dejar que todo el mundo siga indefinidamente sufriendo dolor, tristeza y muerte, simplemente porque un grupo de personas son infieles a su misión.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con seguridad, esto debería ser una advertencia para nosotros.  En el gran día final, algunos de nosotros podremos descubrir que hemos ido creciendo como la cizaña, mientras pensábamos que éramos trigo.  Que seamos miembros regulares de la iglesia Adventista del Séptimo día no significa que tenemos reservado un asiento en el reino de Dios.  No todos los que dicen “Señor, Señor” están inscritos en el Libro de la Vida del Cordero. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero todo esto sólo nos lleva a la cuestión de fondo.  Sabemos que estamos viviendo en el fin del tiempo.  Sin embargo, llegar a cada persona con el evangelio parece imposible, y pensar que podemos ser mejores cristianos que cualquier persona que vivió antes que nosotros, o que Dios no puede rechazar a la iglesia Adventista del Séptimo Día, es un orgullo injustificado.  ¿Qué es lo que nos pide Dios?  ¿Qué debemos hacer para que podamos ser recibidos en el reino de Dios, donde pertenecemos?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo primero y lo más importante –podemos confiar en Dios.  Él nos ha dado una segura “palabra profética” que dice que Jesús volverá.  Su Palabra no dice: “Usted debe hacer que suceda”.  Dice: “Vendré otra vez”.  Aquél cuya misericordia es eterna, Aquél que es fiel, a pesar de que todos los hombres sean infieles, no nos va a defraudar.  Dios hará que todo lo que Él ha prometido suceda –en el momento oportuno. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En segundo lugar, podemos recordar que Dios no espera más de nosotros de lo que ha esperado de sus seguidores en todas las generaciones.  Debemos amarlo con todo nuestro corazón, y con toda la mente, y con toda el alma, y debemos amar a nuestros prójimos como a nosotros mismos.  Debemos hacer los deberes respecto a las cosas que nos rodean, y hacer nuestra parte para la salvación de los demás.  Y luego vamos a dejar las preocupaciones con Dios.  Él obrará en nosotros tanto “el querer como el hacer, según su buen placer” (Filipenses 2:13).  Él se ha hecho a sí mismo responsable de los resultados de nuestros esfuerzos honestos. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No tenemos por qué avergonzarnos de nuestra insistente proclamación de que Cristo viene pronto.  Estamos en buena compañía –Pablo, Juan y Pedro lo proclamaron también hace ya casi 2000 años.  Y para muchas personas el final llegará en el día de hoy, o mañana, o la semana que viene.  Para el resto de nosotros, todo llegará en breve, en el tiempo que Dios ha previsto. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que sí debemos recordar en nuestras proclamaciones es que ser capaces de predecir el momento exacto cuando Jesús vendrá, no es lo más importante.  Los tiempos y las sazones están en las manos de Dios.  Lo más importante es que –como los santos de antaño— no vacilemos en nuestra confianza; lo importante es que nosotros, como ellos, sigamos buscando la ciudad cuyo constructor y hacedor es Dios, aunque la veamos sólo por la fe . &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El siervo fiel no es el que periódicamente se perfecciona a sí mismo por medio de esfuerzos sobrehumanos, y luego decae en la depresión cuando ocurre cualquier cosa sin importancia.  Tampoco es aquél que constantemente se dice a sí mismo que si logra hacer un poco más, podrá llegar el fin.  El siervo fiel es el que está siempre dispuesto –es el que diariamente hace el trabajo que le es asignado, confiando en que su Señor ha prometido regresar.  El Señor es el que va a acelerar ese día.  Y cuando llegue, el siervo fiel estará preparado y esperando.&lt;br /&gt;
------&lt;br /&gt;
Una versión más larga de este ensayo apareció por primera vez en Peregrinación de Esperanza, ed. Roy Branson (Takoma Park, Maryland: AAF, 1986), que puede adquirirse en el “Adventist Forum”. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Cuando se escribió este ensayo, Tom Dybdahl era editor en Rodale Press, Pennsylvania, y era un contribuyente frecuente de Spectrum.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
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 <pubDate>Wed, 25 Jun 2008 08:05:31 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Tom Dybdahl</dc:creator>
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 <title>El ministerio Sumo-Sacerdotal de Jesús</title>
 <link>http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2008/06/17/el_ministerio</link>
 <description>&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entre los escritos del Nuevo Testamento la obra sacerdotal de Cristo es más plenamente desarrollada en Hebreos.1  En este libro Jesús es aludido exclusivamente como un sumo sacerdote.  Esto se dice explícitamente en nueve ocasiones (2:17; 3:1; 4:14-15; 5:5, 10; 6:20, 7:26, 8:1, 9:11); y está implícito dos veces (7 : 28; 8:31).  Además, seis veces se le llama sacerdote (5:6, 7:16, 17, 20, 21), pero en estos casos las asociaciones contextuales muestran claramente que el término se refiere a su ministerio sumo-sacerdotal.  Esto significa que su ministerio celestial está relacionado con el Día de las Expiaciones, ya que en este día se concentraba la actividad del sumo sacerdote. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El ministerio sumo-sacerdotal de Jesús viene a ocupar un lugar preponderante desde el comienzo mismo de Hebreos.  Después de describir al Hijo como la revelación definitiva de Dios, y como el Creador y Sustentador de todas las cosas (1:1-2), el libro declara que después que el Hijo “ha proporcionado la purificación de los pecados”, se ha sentado a la mano derecha de Dios (1:3).  Esta purificación o limpieza de pecados, más tarde interpretada como la eliminación de los pecados (9:26), recuerda uno de los efectos del Día de la Expiación ritual en Israel, donde se usa la misma palabra para “limpieza” o “purificación” que en la versión griega –la única versión citada por Hebreos: “Porque en el día de hoy se hará expiación por vosotros, para purificaros; porque seréis limpios de todos vuestros pecados ante el Señor”.  Que Cristo se sienta después de hacer la purificación (también 10:12 y 12:2 ) indica que ya ha efectuado la ofrenda de sí mismo para salvación eterna (5:9, 9:12), la cual es aplicada, mediante su ministerio perpetuo en el cielo, a los creyentes a medida que vienen ante el trono de la gracia para recibir la misericordia de Dios (4:16).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hebreos 4:14-16, 6:19-20, y los capítulos 7-10, continúan con la imagen de la actividad sumo sacerdotal de Cristo, de la cual Heb. 1:3 es sólo una sinopsis.  Estos pasajes hacen muy claro que el sacrificio de Jesús, hecho de una vez para siempre, quita los pecados, santifica y perfecciona las conciencias de los creyentes, los trae ante el trono mismo de Dios, y les concede total garantía de salvación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pregunta que surge es por qué estos temas del ministerio sumo sacerdotal de Cristo, y la gloriosa realidad que éste efectúa, encuentran un lugar destacado en este libro de la Biblia.  La respuesta está a la mano, y es muy práctica.  Según 10:32-34, a los destinatarios originales del libro se les pide que recuerden el momento en que se convirtieron en cristianos y tenían una ardua lucha, con el sufrimiento como consecuencia de ello.  Fueron públicamente expuestos a los abusos y la persecución.  Algunos habían sufrido el saqueo de sus posesiones, otros fueron arrojados a la cárcel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora, en el momento en que Hebreos fue escrito, de nuevo enfrentaban dificultades y posiblemente la muerte.  Esto puede deducirse del énfasis en Hebreos 11 sobre todas las ventajas de ser hebreos, comenzando por Moisés, que sufrió la persecución, la tortura y la muerte, y en Hebreos 12 sobre Jesús que “soportó la cruz, haciendo caso omiso de su vergüenza” (12:2).  Se les pide a lectores que “consideren a aquél que padeció la hostilidad contra sí mismo de parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo” (12:3).  En sus luchas aún no habían llegado hasta el punto del martirio (12:4), pero parece claro que se trataba de un riesgo inminente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por lo tanto, la situación de los lectores era grave.  El camino de Jesús fue arduo y temible.  En tales circunstancias, sería fácil que prevaleciera la decepción, y que la asistencia a los servicios religiosos disminuyera (10:25), que empezaran a surgir preguntas sobre la enseñanza cristiana (5:11-14), y que apareciera una raíz de amargura hasta poner en peligro su discipulado cristiano (12:15).  Que perdieran su confianza y hubiera un retroceso (10:35, 39), es decir, la apostasía, era una clara posibilidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La imagen de Cristo como sumo sacerdote sirve a una doble función pastoral en Hebreos.  Se habla tanto de la cuestión del sufrimiento de los lectores como de la apostasía que el sufrimiento podría engendrar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cuanto a la cuestión del sufrimiento, Hebreos enseña que lo que calificó a Cristo para ser nuestro sumo sacerdote, es que él comparte nuestra humanidad.  Aquel que se identifica con nosotros considerándonos como sus hermanos y hermanas (2:12) tuvo que hacerse semejante a nosotros, y ser probado en todo tal como nosotros, a fin de que pudiera llegar a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote, capaz de ayudar a aquellos que están siendo sometidos a prueba (2:17-18; 4:15).  Ya que sabemos esto, podemos acercarnos al trono de Dios con valentía para encontrar gracia para ayudarnos en nuestras dificultades (4:16).  Cuando los lectores de Hebreos, y nosotros mismos, enfrentamos el desánimo, el sufrimiento y la muerte, deberíamos recordar que Jesús mismo ofreció súplicas a Dios con fuertes clamores y lágrimas, y fue oído por su reverente sumisión a Dios.  Aun cuando era el Hijo de Dios, aprendió la obediencia y se perfeccionó a partir de lo que sufrió (5:7-9).  Se exhorta a los que sufren a identificarse con su muerte, y a estar dispuestos a soportar los abusos que él padeció (13:13).  El mensaje es: “Identificaos con vuestro sufriente pero victorioso sumo sacerdote”. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cuanto a la apostasía, Hebreos destaca la imagen de los logros de Cristo como sumo sacerdote a fin de disuadir a sus lectores, en una situación extrema, de abandonar su identidad cristiana y dejar la comunidad, y de retroceder en su confianza en el sacrificio y en el ministerio celestial de Cristo.  Al rechazarlo, perderían la limpieza de sus pecados, el acceso a la gracia y la presencia de Dios, la realidad espiritual del reposo, y la promesa de una patria celestial.  En otras palabras, Hebreos presenta la grandeza de la salvación a través de Cristo, a fin de revelar el enorme daño y la innecesaria tragedia que significaría perderla, tal como se menciona enfáticamente en 2:1-3; 6:3-6 y 10:26-31.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hebreos contiene un trascendental mensaje sobre el miedo para que los adventistas lleven a casa.  No temamos a los próximos momentos de dificultad, porque nuestro sumo sacerdote, Jesús, ha pasado a través de ellos y nos llevará consigo cuando ocurran.  Y no temamos por nuestra salvación en el juicio, sino sólo temamos rechazar una salvación y purificación que desde hace mucho tiempo están disponibles en Cristo, que nos dejaría, por tanto, sólo con una “terrible expectativa de juicio” (10:27).  Sin duda, no podemos errar por creer en Hebreos cuando afirma que, en su muerte y en su ministerio sumo sacerdotal, Cristo abrió definitivamente la puerta salvífica que conduce a la presencia de Dios “dentro del velo”.2  Allí Cristo, nuestro predecesor, ha entrado en nuestro nombre (6:19-20) y “es capaz de salvar perpetuamente a aquellos que se acercan a Dios a través de él, porque él vive siempre para interceder por ellos” (7:25).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;NOTAS Y REFERENCIAS&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1 En esta lección se usa la Versión Revisada Estándar de la Biblia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2 La expresión “dentro del velo” aparece varias veces en Levítico 16 para referirse a la entrada del sumo sacerdote en el Lugar Santísimo, el lugar de la presencia de Dios, en el Día de las Expiaciones (16:2, 12, 15).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Ivan Blazen es profesor de Interpretación Bíblica y de Teología en la Universidad de Loma Linda.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
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 <category domain="http://spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Tue, 17 Jun 2008 05:23:22 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Ivan Blazen</dc:creator>
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 <title>El poder de su resurrección</title>
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 <description>&lt;p&gt;&lt;em&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nuestro miedo más fundamental es el miedo a la muerte.  El autor best-seller Stephen King apareció en un noticiero matinal años atrás, promoviendo uno de sus conocidos libros –un grueso volumen sobre un tema escalofriante.  En un momento dado, la entrevistadora interrumpió su flujo de preguntas sobre su último trabajo, para hacer una pregunta más fundamental: “¿Por qué escribir sobre estas cosas?, ¿Qué es lo que lo mantiene escribiendo una y otra historia de horror?”  King respondió: “Porque en 200 años vamos a estar todos muertos”. Yo no leo las obras de King –la  vida real es suficientemente temible para mí— pero él tiene razón sobre la muerte.  El temor primordial, el miedo definitivo, la raíz de todos nuestros miedos, es el temor a la muerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La muerte es un espectro que atormenta la vida humana en todas las épocas y en todo lugar.  Los edificios más antiguos del mundo, las colosales pirámides de Gizé, son monumentos a su poder.  Los antiguos egipcios estaban preocupados por la muerte.  Tan pronto como un faraón subía al trono, comenzaba a planificar su tumba.  Y las elaboradas pinturas y los objetos exquisitos que llenaban las cámaras de la sepultura real, eran diseñadas para ayudar a sus ocupantes cuando les tocara viajar al más allá.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nunca olvidaré mi primera visita al Museo Arqueológico Nacional de Atenas.  Está lleno de magníficos ejemplos del arte clásico, pero los monumentos funerarios me produjeron la impresión más duradera.  Los tristes perfiles de los antiguos dolientes, cargados con eterno dolor, ilustran perfectamente lo que dice el apóstol Pablo sobre los que hacen duelo y no tienen esperanza (1Tes. 4:13). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hasta el advenimiento de la medicina moderna, la muerte era algo que todos conocían de primera mano.  No había una sola familia, de cualquier tamaño, que no hubiera perdido un hijo y, a menudo, a un padre también.  Los niños eran tan vulnerables que algunas culturas no los consideraban como miembros de la sociedad hasta que tuvieran varios años de edad. Hoy, las cosas son radicalmente diferentes.  No es inusual que los niños lleguen a la edad adulta sin haber perdido un solo pariente cercano.  Podemos oír hablar de la muerte, y leer sobre la muerte, pero para muchos de nosotros es sólo una posibilidad remota y no una realidad actual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿No es así?  La verdad es que la muerte está por todas partes alrededor nuestro.  En las últimas semanas, sin ir más lejos, los desastres naturales se han cobrado miles, decenas de miles de personas, en Myanmar y en China.  En los Estados Unidos 43.000 personas mueren en accidentes de tráfico cada año.  En África, el número de víctimas del SIDA alcanza a millones.  Y todo esto a finales del siglo XX, “el siglo de la muerte”, como muchos lo han llamado, en el cual por lo menos 120 millones de personas murieron a manos de sus congéneres humanos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de su horrible rostro, algunas personas tratan de pintar un panorama positivo de la muerte.  La muerte llega a todos nosotros, ronronea, pero no hay ninguna razón para temer.  El fin de nuestra existencia es tan natural como su comienzo, y debemos abordarlo con total tranquilidad.  De acuerdo con un poema en Forest Lawn, “La muerte es sólo una vieja puerta en un muro de jardín.  En suaves goznes viene al atardecer, cuando los tordos llaman.  No hay nada que moleste a ningún corazón, absolutamente nada que duela.  La muerte es sólo una vieja puerta en un muro del jardín”.  En una línea similar, aunque en un mayor nivel poético, William Cullen Bryant invita a los moribundos a “recostarse en agradables sueños”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En claro contraste con esta “sentimental aquiescencia”, otros consideran la muerte como si fuera “un desesperado desafío”.  Esta vida puede ser todo lo que tenemos, pero deberíamos aferrarnos a ella con tenacidad.  Resistir a la muerte hasta su final amargo, es el enfoque de William Ernest Henley y Dylan Thomas.  “Más allá de este lugar de ira y lágrimas, sólo reina el horror de la sombra”, exclamó Henley.  “Y, sin embargo, la amenaza de los años se encuentra conmigo y me  encontrará sin miedo”.  “No vayas apacible a esa buena noche”, exclamó Thomas.  “Reniega, reniega contra el morir de la luz”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ninguna de estas actitudes o sus variaciones, antiguas o modernas, expresa la respuesta cristiana al miedo más profundo de la humanidad.  La perspectiva cristiana sobre la muerte es más complicada.  Por un lado, no hay nada sentimental en la forma en que la fe cristiana considera a la muerte.  Se mira a la muerte de lleno en la cara y ve exactamente lo que es.  La muerte es un destructor, un intruso, un enemigo.  No fue planeado que existiera, y es horrible.  Por otro lado, la fe cristiana deja a la muerte atrás.  La muerte es poderosa, pero no es supremamente poderosa.  Hay algo, o alguien, que es más poderoso, y ha obtenido la victoria sobre ella.  Por lo tanto, la muerte no es sólo vencible, en verdad ya ha sido derrotada: su poderío está roto, y su reinado terminará.  Así que, aunque la muerte es aún una parte de las cosas de este mundo, está en vías de desaparecer.  La última palabra sobre la existencia humana pertenece, no a la muerte, sino a la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los primeros capítulos de la Biblia vinculan a la muerte con la entrada del pecado en el mundo.  “Y Jehová Dios mandó al hombre, ‘podéis comer libremente de todo árbol del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comeréis, porque el día que de él comiereis, moriréis’” (Gen 2:16-17).  Tal como lo sugieren estas palabras, la muerte no fue una pena arbitraria que Dios impuso, sino que fue la consecuencia natural del pecado.  Siglos más tarde, el apóstol Pablo hace una relación similar entre la muerte y el pecado.  “Por lo tanto, como el pecado entró en el mundo a través de un solo hombre, y la muerte vino por el pecado, así la muerte se extendió a todos porque todos pecaron” (Romanos 5:12).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si la muerte es una consecuencia del pecado, y el pecado no pertenece a lo creado, entonces la muerte no pertenece tampoco a lo creado.  No era parte del plan original de Dios para la humanidad.  Según la Biblia, entonces, la muerte no es nuestro destino.  Somos susceptibles de morir, somos mortales.  Pero no fuimos creados para la muerte, sino que estábamos destinados a vivir para siempre.  Y de acuerdo a la fe cristiana, eso es exactamente lo que va a suceder.  “Porque la paga del pecado es muerte, mas el don gratuito de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom. 6:23).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La resurrección de Cristo es fundamental para la fe cristiana por una serie de razones.  En primer lugar, la resurrección de Jesús demuestra que la vida después de la muerte es una realidad.  Citando de nuevo Pablo: “Porque así como creemos que Jesús murió y resucitó, de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que han muerto en él”.  “Porque el Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán primero” (1 Tes. 4:14, 16).  Pablo elabora esta relación con más detalle en 1 Corintios 15, que es la presentación más extensa de la Biblia sobre la resurrección.  “Si no hay resurrección de los muertos, entonces Cristo no resucitó, y si Cristo no ha resucitado, entonces nuestra proclamación ha sido en vano, y vuestra fe es vana” (1 Cor. 15:13-14).  Parafraseando, si Cristo volvió a la vida, saliendo de entre los muertos, entonces podemos esperar todo, y si no, no tenemos nada que esperar.  Todo depende de la resurrección de Jesús.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En segundo lugar, la resurrección de Jesús establece de manera concluyente su identidad como el Mesías, por medio de quien Dios realiza la obra de la salvación.  Como Pablo lo dice en la introducción de su epístola más larga, Jesús era “descendiente de David según la carne, y fue proclamado Hijo de Dios con poder, según el espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos” (Rom. 1:3-4).  En el primer sermón cristiano, el apóstol Pedro hace el mismo alcance.  “Jesús Nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, . . . a éste prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole.  Pero Dios le levantó, habiéndolo liberado de la muerte, porque era imposible que fuese retenido por ella” (Hechos 2:22-24).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En tercer lugar, el poder de la resurrección de Jesús está a nuestra disposición ahora.  Aunque la vida después de la muerte no comenzará hasta el regreso de Cristo, la vida resucitada comienza tan pronto como experimentamos el poder salvífico de Cristo.  Para el apóstol Pablo, una vez más, nuestra solidaridad con Cristo en la muerte y la resurrección comienza con el bautismo.  Nuestra vieja vida llega a su fin, y una nueva vida comienza.  “Cuando fuisteis sepultados con él en el bautismo, también resucitasteis con él, por medio de la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.  Y cuando estabais muertos en ofensas y en la incircuncisión de vuestra carne, Dios os dio vida junto con él, cuando él nos perdonó todas nuestras transgresiones . . . ”  (Col. 2:12-13).  “Por lo tanto, si habéis resucitado con Cristo”, continúa Pablo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.  Poned vuestras mentes en las cosas que están por encima, no en las cosas que están en la tierra, porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (3:1-4). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La resurrección de Cristo, por lo tanto, nos proporciona una base para vivir ahora con confianza.  Cuando Cristo vino a la vida de entre los muertos, él rompió el imperio de la muerte para todos nosotros.  Aunque la muerte es todavía un enemigo temido, ha sufrido un golpe mortal, y su reinado pronto llegará a su fin.  Tal como lo escribió John Donne, “Muerte, has de morir”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La idea de que la muerte es un “enemigo vencido” justifica los complejos sentimientos que tenemos en su presencia.  Por un lado, esta idea honra a nuestra repulsa a la muerte.  A pesar de todo lo que se ha dicho en los últimos años para desmitificar a la muerte y tratarla como algo perfectamente normal, como un proceso natural que no debemos temer, nuestros corazones saben mejor.  La muerte es horrible.  Es la antítesis de la vida.  Pone fin a la existencia física, mental, social y espiritual.  Viola todo lo que Dios quiere para nosotros.  Se trata de un intruso y un enemigo.  Stephen King tiene razón.  La muerte es el miedo definitivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, la muerte no tiene la última palabra.  Podemos enfrentarla con confianza y esperanza, porque Jesús combatió contra ella y la derrotó.  Murió en la cruz y se levantó de la tumba y, al hacerlo, rompió el poder de la muerte.  Por lo tanto, el gran enemigo ha sido vencido.  La resurrección de Jesús nos da la esperanza de vida eterna, y nos da el poder para vivir victoriosamente aquí y ahora.  Podemos experimentar sus efectos de conquista de la muerte y de transformación de la vida, día a día, mientras esperamos el día en que la muerte va a ser expulsada del buen mundo de Dios de una vez por todas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Richard Rice es profesor de teología, filosofía y religión en la Universidad de Loma Linda.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Adaptado de “An Enemy Defeated: Death and Resurrection,” [“Un enemigo vencido: la muerte y la resurrección”], &lt;em&gt;Ministry: International Journal for Pastors&lt;/em&gt; (septiembre, 2004).&lt;/p&gt;
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 <pubDate>Fri, 13 Jun 2008 04:22:38 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Richard Rice</dc:creator>
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