Café Hispano - Escuela sabática



El Hijo de Dios entre nosotros

(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

¿El Jesús histórico?

La lección de esta semana afirma que “la evidencia histórica” de que Jesús vivió en la tierra “es abrumadoramente clara”. Debemos ser cuidadosos al hacer esta declaración, a pesar de que la vida y la muerte de Jesús están en el centro de nuestras creencias cristianas, y de que estamos dispuestos a declarar que Jesús vivió en Palestina alrededor de dos mil años atrás. Pero el hecho es que su existencia no ha sido demostrada más allá de toda duda, así como tampoco existe ninguna evidencia física de que Mahoma, Platón, Sócrates, o Julio César existieron. Su existencia se basa en testimonios y en la documentación que ha sobrevivido.



Juan Bautista: Preparando el camino para Jesús

(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

“Juan estaba vestido con pelo de camello y con una faja de piel sobre sus lomos, y comía langostas y miel silvestre” (Marcos 1:6).

Me crié inmersa en historias de la Biblia. A menudo me preguntaba cómo habría sido conocer al apasionado David, al piadoso Abraham, o al poderoso y santo Moisés. Para mí, el más misterioso de todos los personajes de la Biblia es Juan Bautista. Me lo imaginaba un hombre muy severo, duro como piedra. Su voz se asemejaba al sonido de un cuerno de viento, capaz de estremecer a las montañas rocosas. Sus prendas de vestir eran hechas de ásperos sacos de arpillera, y su dieta ha invitado a la especulación.



Para un tiempo como éste: el apóstol Pablo

Textos clave: Hech. 9:1-9; 22:3-5, 25-29; Rom. 7:19-25; 11:1, Fil. 3:5; 2 Ped. 1:3-8.

El apóstol Pablo tuvo un impacto poderoso en el mundo conocido de su tiempo, llevando el cristianismo más allá de los confines geográficos de Israel. Su vida y ministerio es un modelo para nuestra misión actual.

El mensaje cristiano de Pablo es, sin duda, diferente al de Jesús. Y no podía ser de otro modo, porque Pablo no es Jesús. Además, vivió circunstancias diferentes. Jesús se movió en tierras judías y habló principalmente a judíos; Pablo, en cambio, predicó principalmente a gentiles.



¿Cómo esperar la Segunda Venida? (Su regreso como Rey y Amigo)

(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

El cielo se puso cada vez más brillante. La tierra parecía temblar y la gente corría despavorida. Yo no sabía si correr o quedarme inmóvil. Y entonces me di cuenta: Era ESO. Era la Segunda Venida de Jesús.

Quería estar contento, pero en cambio estaba terriblemente asustado. La luz se hizo incluso más brillante, hasta que no pude ver nada a mi alrededor. Oí gritos de alegría, pero ninguno de ellos era mío. Intenté hablar, pero sólo podía hacer una especie de croar. Luego, todo se puso negro. Y entonces me desperté.



El ministerio Sumo-Sacerdotal de Jesús

(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

Entre los escritos del Nuevo Testamento la obra sacerdotal de Cristo es más plenamente desarrollada en Hebreos.1 En este libro Jesús es aludido exclusivamente como un sumo sacerdote. Esto se dice explícitamente en nueve ocasiones



El poder de su resurrección

(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

Nuestro miedo más fundamental es el miedo a la muerte. El autor best-seller Stephen King apareció en un noticiero matinal años atrás, promoviendo uno de sus conocidos libros –un grueso volumen sobre un tema escalofriante. En un momento dado, la entrevistadora interrumpió su flujo de preguntas sobre su último trabajo, para hacer una pregunta más fundamental: “¿Por qué escribir sobre estas cosas?, ¿Qué es lo que lo mantiene escribiendo una y otra historia de horror?” King respondió: “Porque en 200 años vamos a estar todos muertos”.



Escuela sabática: El significado de su muerte

(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

Es un hecho que en medio de la vida nos enfrentamos a la muerte. También es una extraña especie de ironía que, después de toda una vida de derrotas, rociada con unas pocas emociones de victoria, nos reunimos en el servicio conmemorativo junto al sepulcro de los “muy amados que parten” con elocuentes elogios y homenajes. En esos momentos, parece que todas las obras del fallecido no sólo eran buenas sino magníficas. Sus virtudes se magnifican y las deficiencias son pasadas por alto, como si nunca hubieran sido parte de la ecuación relacional.



Escuela sabática: La ternura de su amor

(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

A primera vista, la idea de estudiar la ternura del amor de Jesús parece casi un ejercicio inútil. Después de todo, ¿quién entre nosotros no cree que su amor fuera tierno? Ciertamente no necesitamos esforzarnos para llegar a convencernos de este hecho.

Los Evangelios registran muchas historias que muestran un amor tierno y desinteresado en las acciones de Jesús. “Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor” (Marcos 6:34). Lo imaginamos llorando cuando siente un gran pesar por Jerusalén, a semejanza de un padre que agoniza de dolor cuando un hijo yerra. “¡Jerusalén, Jerusalén, ciudad que matas a los profetas y apedreas a los mensajeros de Dios!



Escuela sabática: La intensidad de su caminar

(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

¿Qué significa seguir a Jesús? Esta es una pregunta central para el discipulado cristiano y, sin embargo, no hay una respuesta sencilla. Seguir a Jesús presupone conocer dónde ha ido antes que nosotros. Sin embargo, no existe un mapa único para poder rastrear sus pasos. Las narraciones del Evangelio –escritas decenios después de que Jesús caminara en este mundo— pueden leerse como diarios de viaje de exploradores que argumentan a favor de su camino preferido en la misma montaña, sobre la base de una colección de rumores e informes acerca de un hombre llamado Jesús que una vez realizó el viaje. Y discrepan y entran en conflicto en sus informes sobre los lugares donde fue Jesús, o por qué hizo el viaje, en primer lugar.



Escuela sabática: El enigma de su conducta

(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

No hay absolutamente ninguna duda de que Jesús fue una constante fuente de perplejidad para sus contemporáneos. Esto parece muy extraño a los modernos lectores de los Evangelios, que se preguntan sobre la ceguera colectiva de Israel. De hecho, la teología cristiana nos ha acostumbrado a ver en Jesús al Mesías prometido, que da cumplimiento a numerosos textos del Antiguo Testamento, y nos asombramos ante la evidente incredulidad de los judíos. La razón de nuestra perplejidad se encuentra en el hecho de que Israel no entendió las profecías como nosotros. ¿Cómo se puede explicar eso?

Café Hispano is edited through a partnership between Aula7activa and Spectrum Magazine.


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