Dueños del fuego

¿Qué es lo que nos hace humanos? Lo cierto es que la pregunta puede resultar desconcertante para cualquier persona sin formación en especialidades tales como la filosofía, la teología o la biología. Para quien no es especialista las diferencias entre un ser humano y los animales son considerables. También para el experto, pero considerando este una multitud de matices introducidos buena parte de las veces por el pensamiento evolucionista.

El bipedismo siempre ha sido considerado un elemento fundamental de diferenciación humana. Un primate bípedo debe tener una relación genética próxima con el ser humano, que es bípedo. Sin embargo, el argumento es muy discutible, incluso en el contexto evolutivo. Lo que sí se considera más claro es que el fuego no forma parte de las habilidades de ningún animal, pues ni lo conservan ni lo producen y más bien huyen ante él. Pero si se habla de fuego y ser humano, el binomio resulta completo e inevitablemente exclusivo. Además del ser humano actual, sólo el neandertal ha dado muestras claras de manipulación controlada de fuego.

El Homo erectus, sobre el que hay dudas en cuanto a si es realmente humano, nunca se ha demostrado de modo incontrovertible que produjese fuego. Pues bien, acaba de publicarse en la revista científica PNAS la que puede ser la primera prueba que parece concluyente a favor del Homo erectus como manipulador del fuego1. Berna y colaboradores han encontrado pruebas de realización intencionada y bajo control de fuego en la cueva Wonderwer, en la República de Sudáfrica. Los restos del fuego se encuentran junto a un instrumental lítico de modo 2, achelense, con las típicas hachas de mano, los bifaces que se atribuyen a Homo erectus. La datación estándar arroja una edad de aproximadamente un millón de años.

¿Es entonces el H. erectus un ser humano? Podría tratarse entonces de una etnia perdida que ampliaría la variabilidad del ser humano actual. Sin embargo, todavía quedan algunas incógnitas por despejar. Si el fuego es real, y eso es lo que parece, el autor no puede ser otra cosa que humano. Aun así, las hachas de piedra, aunque son atribuidas generalmente al Homo erectus, se sabe que han sido confeccionadas también por neandertales y humanos actuales.

Como en otras ocasiones, tenemos varios elementos juntos, fuego y bifaces, pero vuelven a faltar los restos óseos del autor. La edad atribuida al estrato es muy lejana de la que se le supone al humano actual, en el contexto evolucionista, y es más propia del Homo erectus, pero siguen existiendo motivos para esperar una última palabra.

Hace treinta años el humano actual no tenía más de 30.000 años, según el evolucionismo. Ahora, existen indicios de que podría estar en estratos más antiguos, a los que las dataciones estándar sitúan en 400.000 años. ¿Sería este nuevo hallazgo arqueológico realmente un nuevo paso hacia atrás en la antigüedad del humano actual? Si no fuese así, el Homo erectus daría un paso hacia adelante, demostrando entonces que también era realmente humano.

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Bibliografía

  1. Berna, F. y otros. 2012. Microstratigraphic evidence of in situ fire in the Acheulean strata of Wonderwerk Cave, Northern Cape Province, South Africa. Proceedings of the National Academy of Sciences, 2 de abril. DOI:10.1073/pnas.1117620109



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